Segundo día del mes de diciembre. Se acerca la Navidad. Las fiestas de esta crisis que a todos nos embarga (crucemos dedos y entrepiernas para no quedar embargados, al menos por la crisis) . Pretenden que sea la Fiesta del Consumo y eso dicen, paradójicamente, acabará con la crisis. Desde luego, las luces de colores no se han encendido todavía y el ambiente es menos navideño¿? Entonces habría que definir ambiente navideño. Qué la Navidad es el anuncio del cava catalán con más burbuja (no me pagan para hacer publicidad) o el rey-robot en Nochebuena, o es quizá, la figurilla del caganer en el Belén.
La Navidad no es desde luego comprar loúltimodeloúltimodelomásnuevoynovedoso que el Siete de Enero no sabes ya que hacer con eso; sobre todo, porque nos ponen delante algo más que hace de aquel objeto navideño una pieza de museo. Se podría resumir en la Navidad no es comprar... pero compramos.
El señor que inventó el tío Tom de la mano del refresco con más burbuja (siguen sin pagarme). Si, el señor ese de la foto que te dice cada año "Quiero que gastes mucho" para que seas feliz, para que el mundo (léase "el mundo que he inventado") no pare de rodar y no se vaya por el retrete. El hombre que nos señala no es el venerable anciano de barba blanca vestido por exigencias del guión de rojo, es el voraz insaciable de la foto: con los ojos fuera de órbita y la boca hambrienta de nuestros desnutridos bolsillos.
El amor, la felicidad, los buenos ratos ni se compran ni se pagan. Navidad es armar un Belén, por ejemplo, una noche cualquiera (pongamos un jueves) y liarse la manta a la cabeza sin importar nada, aunque sin mucha burbuja que luego no te tengan que recordar todo el espectáculo. Porque en una fiesta así hay espectáculo, show y entretenimiento para propios y ajenos. El hombre de la imagen dice ¡Bailad, bailad malditos! y eso hacemos pero de una manera diferente a como él quisiera. Durante tanto tiempo y tanta gente hemos bailado que la pista ahora está muy llena. Y, sorprendentemente, son los que representa el señor de la imagen, los guapos del local, los que piden bailar con la más fea: la Proteccionista.
En Navidad intentemos pensar en lo que nos hace falta y la diversión de manual, por ejemplo, no es aconsejable ni nos hace falta.
(Sólo esperemos que para antes de Navidad tengamos la Torre, la torre que nos falta)
Es mi deseo. Mi único deseo en esta noche. Vale.
Nota: La foto es de Justo Castigo, con nocturnidad y alevosía.

1 comentario:
la verdad, si tuviera dinero, me liaría la manta a la cabeza y lo celebraría por todo lo alto. Probablemente en Carnaval haría lo mismo, y en marzo, que para eso empieza la primavera... suerte aquellos que pueden gastar lo que quieren sin pensar...
no soy consumista, es que me ha dibujado así...
Publicar un comentario